No es una mala noticia. Ni siquiera debe ser una noticia. Simplemente, la vida, como decían en una divertida película de dinosaurios, se abre paso.
La vida se abre paso y a Peter Pan, se lo lleva por delante. Porque Pan deberá tomar responsabilidad ya no sobre sus actos sino sobre los de la nueva vida que llega. Y ser responsable de otros, en el fondo es antagónico al despreocupado Peter.
Hace unos años, viendo la película Hook me fascinaba como un personaje podía evolucionar tanto y en sentido tan contrario a lo que había sido. Quizá forzado por el entorno, probablemente por la poca convicción con la que se tomaron las decisiones, Peter sucumbió a un mundo donde dejarse llevar ya no es políticamente correcto. Donde la naturalidad se confunde con la falta de madurez y donde la responsabilidad pesa. Y mucho.
A horas de la llegada al mundo de un nuevo yo, me planteo dejar atrás a mi propio Pan. Soltar de nuevo la sombra que Wendy zurció a mis pies para que vuele libre. Será esa sombra quien, después de tanto tiempo atada y dirigida, tomará el relevo. Pero necesitará ayuda para volar, para sentirse libre y convencerse de que puede ser, si ella así lo desea, otra reencarnacion de Peter. Entretanto quienes la hemos tenido atada por los pies, por toda su piel, nos esforzaremos por conseguirle los polvos de hada necesarios para que vuele.
Esperamos que en esa búsqueda no olvidemos todo lo que fuimos, que nos reservemos parte de esa despreocupación, de esa diversion sin objetivos, la curiosidad por degustar la vida presente y futura y sepamos transmitirla a esa sombra que crecerá. Que lleva tiempo ya creciendo en nosotros. Y que ahora, justo ahora, comienza a separarse.




